Sirve, pero no basta. La alarma avisa cuando alguien ya ha entrado; la cerradura es lo que retrasa la entrada. Si la cerradura se abre con facilidad, el aviso llega cuando ya están dentro.
Las dos cosas se complementan:
- La puerta, el bombín y las persianas hacen que entrar sea lento y ruidoso.
- La alarma avisa y disuade, y hace que el intruso tenga prisa.
En casas que pasan meses vacías, el aviso de la alarma puede tardar en tener respuesta si no hay nadie cerca. Ahí la cerradura y las persianas cuentan todavía más.
Si tienes que elegir por dónde empezar, empieza por un bombín de seguridad con escudo y por las persianas de planta baja. Nuestro trabajo es reforzar todo lo que retrasa la entrada. Lo explicamos en mejora de la seguridad.