Torrevieja es nuestra casa. Aquí hemos crecido y aquí llevamos 15 años trabajando, así que conocemos bien la ciudad y, sobre todo, sus puertas. No es lo mismo un piso del Centro que un bungalow de urbanización vacío medio año, y cada uno da problemas distintos.
Una ciudad de costa que ha crecido muy deprisa
Torrevieja es un municipio de costa de la Vega Baja con unos 20 kilómetros de litoral, pegado a las lagunas de La Mata y Torrevieja, que forman un parque natural. A principios de los años 80 tenía alrededor de 13.000 vecinos censados y hoy el INE le da más de 98.000: es la tercera ciudad de la provincia de Alicante.
Ese crecimiento ha venido del turismo residencial. Hay vecinos de todo el año y hay muchísimas viviendas que solo se abren en verano, en Semana Santa o cuando llegan sus dueños del norte de Europa. Según el padrón municipal, más de la mitad de los empadronados son de nacionalidad extranjera, de más de cien países distintos. Por eso te atendemos por WhatsApp en tu idioma: escríbenos en el que te resulte más cómodo.
Qué viviendas te vas a encontrar
En Torrevieja hay de todo, y eso se nota en las cerraduras:
- Pisos en el casco urbano, muchos en edificios con portal comunitario, ascensor y trasteros o garaje en el sótano.
- Bungalows de planta baja y planta alta en urbanizaciones con piscina y zonas comunes, con una cancela de acceso que comparten todos los vecinos.
- Adosados y chalés con verja, puerta de calle, puerta de terraza y a menudo garaje propio.
- Apartamentos de alquiler vacacional por los que pasan muchas personas a lo largo del año.
En el piso, lo normal es que el problema esté en la puerta de entrada y su bombín. En el bungalow de planta baja, en las persianas y las puertas de terraza de aluminio o PVC. En el chalé, en la cancela, el garaje y esas puertas traseras que casi no se usan y un día no abren.
El salitre y las casas cerradas
Hay dos cosas que marcan el trabajo en Torrevieja: el mar y las temporadas.
El salitre se mete en los bombines y en los mecanismos, sobre todo cerca del paseo y en puertas que dan al mar. Una llave que entra dura, o que hay que mover un poco hasta que gira, te está avisando de que el cilindro necesita limpieza o cambio. Si lo dejas pasar, el día menos pensado se queda a medias y toca abrir. Un mantenimiento de cerraduras a tiempo suele evitarlo.
Lo otro es la vivienda cerrada durante meses. Cuando nadie entra, las cerraduras se agarrotan, las persianas pasan el invierno bajadas y una planta baja sin movimiento llama la atención. Muchos propietarios nos piden revisar puertas y persianas antes de irse o justo al volver.
Los servicios que más nos piden aquí
- Apertura de puertas en Torrevieja, cuando la puerta se cierra de golpe con las llaves dentro. En verano pasa mucho, con la gente entrando y saliendo de la playa o de la piscina con lo justo en la mano.
- Cambio de bombines al comprar una vivienda de segunda mano. Nunca sabes cuántas copias hay: el dueño anterior, algún inquilino, la inmobiliaria, quien limpiaba o el vecino que regaba las plantas.
- Blindaje de persianas en bungalows y pisos bajos. Blindamos las persianas para que no puedan subirlas ni doblarlas: un perfil en T de acero por debajo de la última lama y pestillos en los extremos que se encajan en la pared. Para saber si la tuya se puede blindar, mándanos una foto por WhatsApp.
- Ajuste y cambio de cerraduras en puertas de terraza de aluminio y PVC, que con el uso y la sal dejan de cerrar bien.
- Cambio de bombín entre temporadas en pisos de alquiler, para no depender de llaves que han pasado por muchas manos.
En qué zonas trabajamos
En todo el término municipal: La Mata, Torreblanca y Cabo Cervera; el casco, con el Centro, El Molino, Playa del Cura, Playa de los Locos, El Acequión o Los Náufragos; y urbanizaciones como Mar Azul, La Veleta, Aguas Nuevas, Los Balcones, Los Altos o Lago Jardín. Debajo tienes la lista completa con la página de cada zona.
Cómo trabajamos
Antes de tocar nada te damos un presupuesto cerrado. Lo más rápido es que nos mandes una foto de la puerta o del bombín por WhatsApp. Si al llegar vemos que el trabajo es otro, te lo explicamos y no seguimos sin que estés conforme. Puedes pagar con tarjeta, Bizum o efectivo.
Antes de abrir una puerta comprobamos que quien lo pide tiene derecho a entrar. Es una molestia de un momento y es lo que te protege a ti y a tus vecinos. Somos cerrajeros españoles, de aquí de toda la vida, y en una ciudad donde tanta gente deja su casa cerrada medio año, la confianza es lo primero.
