Casi todas las puertas de vivienda en España llevan un bombín de perfil europeo. Es una pieza práctica y fácil de cambiar, pero también es la más atacada, porque está a la vista y al alcance de cualquiera. Un bombín de seguridad no es un bombín «más caro»: es uno pensado para resistir técnicas concretas de apertura. Para elegir bien, lo primero es saber de qué te tienes que proteger.
Las protecciones, una por una
Antibumping
El bumping es una forma de abrir un bombín golpeando una llave preparada para ello mientras se gira. Con los golpes, las piezas internas del bombín saltan un instante y el cilindro puede girar. Un bombín antibumping lleva piezas y diseños internos que impiden que esos golpes lo abran. Hoy es lo mínimo razonable en una puerta de entrada.
Antiganzúa
La ganzúa es una herramienta fina que se mete por la ranura de la llave para ir colocando las piezas internas una a una. Los bombines antiganzúa complican mucho ese trabajo con piezas de formas especiales, más puntos de cierre interiores o perfiles de llave más complejos.
Antirrotura
Es la protección contra la rotura del bombín, lo que en el oficio se conoce como snapping: partir el bombín por su parte más débil, junto al tornillo que lo sujeta, y abrir la cerradura por el hueco. Un bombín antirrotura tiene una línea de rotura preparada de modo que, si lo parten, la parte que queda dentro de la puerta sigue protegiendo la cerradura.
Antiextracción
Es la protección contra el arranque: agarrar el bombín desde fuera y tirar hasta sacarlo. Los bombines antiextracción llevan refuerzos internos que dificultan arrancarlo entero. Esta protección funciona mucho mejor si el bombín no sobresale de la puerta y está cubierto por un buen escudo.
Antitaladro
Muchos bombines de seguridad llevan además piezas endurecidas que dificultan taladrarlo por la zona de la llave.
Qué protección conviene más
Depende de tu puerta y de tu casa. Como regla general:
- En la puerta de entrada de una vivienda, antibumping y antirrotura son lo primero que hay que mirar, porque son las técnicas más usadas contra el perfil europeo.
- En un bajo, un bungalow o una casa que pasa temporadas vacía, conviene sumar antiganzúa y antiextracción, porque quien quiere entrar puede trabajar con más calma.
- En puertas interiores o de trastero, a menudo basta con un bombín normal de buena calidad.
Un bombín, por bueno que sea, no hace milagros si sobresale de la puerta o está desprotegido. Por eso casi siempre lo recomendamos junto con un escudo de seguridad. Lo explicamos en instalación de escudos.
Los grados de seguridad: la norma UNE-EN 1303
Las palabras «antibumping» o «antirrotura» en una caja no dicen cuánto aguanta un bombín. Para eso está la norma europea UNE-EN 1303, que clasifica los cilindros de cerradura con un código de varias cifras. Cada cifra corresponde a una característica del bombín, como su uso, su durabilidad o su resistencia a la corrosión.
Para la seguridad, las dos cifras que más interesan son las últimas:
- La seguridad de la llave, que va del grado 1 al 6. Cuanto más alto, más combinaciones distintas tiene el bombín y más difícil es abrirlo con una llave que no sea la suya.
- La resistencia al ataque, que se expresa con un 0 cuando no se ha ensayado y con letras, de la A a la D, según lo que haya resistido en los ensayos de ataque, como el taladro o el arranque. Cuanto más avanzada la letra, más resistente.
Estos datos vienen en la ficha o en el embalaje del bombín. Si te ofrecen un bombín de seguridad, pide ver su clasificación: es la forma honrada de comparar.
La tarjeta de propiedad
Muchos bombines de seguridad vienen con una tarjeta de propiedad. Es un documento que acompaña a las llaves y que se exige para pedir copias autorizadas. En los modelos que la llevan, sin ella no se pueden pedir copias autorizadas. Guárdala en un sitio seguro, fuera de casa si puede ser, y no la dejes junto a las llaves.
Es muy útil si dejas llaves a un vecino, a una empresa de limpieza o a quien te gestiona el alquiler: sabes cuántas llaves hay y nadie puede hacer una copia sin tu tarjeta.
Medida y montaje
Un bombín de seguridad mal medido pierde buena parte de su protección. Si sobresale, es más fácil de agarrar y de partir. Si es corto, no trabaja bien. Por eso comprobamos la medida en tu puerta antes de montar el nuevo. Tienes la explicación de cómo se mide y cuándo conviene cambiarlo en cambio de bombines.
Si quieres saber cómo está tu puerta antes de llamarnos, puedes hacer nuestro test de seguridad.
Presupuesto, pago e idioma
Con la foto de tu bombín te explicamos las opciones y te damos un presupuesto cerrado antes de empezar. Si al ver la puerta algo cambia, te lo decimos y no seguimos sin que estés conforme. Puedes pagar con tarjeta, con Bizum o en efectivo, y si no hablas español, escríbenos por WhatsApp en tu idioma.
