Muchas veces nos llaman para cambiar la cerradura y, al verla, basta con cambiar el bombín. Otras veces pasa lo contrario: alguien ha cambiado el bombín dos veces y el problema sigue, porque lo que está mal es la cerradura de dentro. Saber distinguir una cosa de otra te ahorra dinero y disgustos.
Bombín o cerradura entera: cómo saber qué toca
El bombín es la pieza donde metes la llave. La cerradura es la caja que va dentro de la puerta, con los pestillos, el resbalón y los muelles. Son dos cosas distintas.
Basta con cambiar el bombín cuando:
- Has perdido las llaves o no sabes quién tiene copia.
- La llave entra con dificultad pero, una vez dentro, gira bien.
- Quieres más seguridad y la cerradura está en buen estado.
En ese caso lo que necesitas es un cambio de bombín, que es más sencillo.
Toca cambiar la cerradura entera cuando:
- Los pestillos no salen del todo o se quedan a medio camino.
- El resbalón no vuelve a su sitio y la puerta no queda encajada.
- Al girar la llave notas que algo patina dentro, como si no agarrase.
- La caja está oxidada o tiene piezas partidas.
- La cerradura es de un tipo antiguo que no admite bombín moderno.
Cerraduras antiguas en puertas blindadas
En Torrevieja hay muchas viviendas de los años ochenta y noventa con puertas blindadas que siguen siendo sólidas, pero llevan cerraduras de gorja, las de llave larga de paletón. Esas cerraduras ya no ofrecen la seguridad de antes y muchas veces es difícil encontrar recambio.
Hay dos caminos. Uno es sustituirla por otra cerradura de gorja actual. El otro, que es el que solemos aconsejar, es pasar a una cerradura con bombín europeo. Lo explicamos en la conversión de gorja a bombín. Así, en el futuro, cualquier cambio de llaves se resuelve con el bombín y no con toda la cerradura.
Buscar un recambio que encaje
Lo que más cuidamos en un cambio de cerradura es no hacer obra en la puerta. Para eso comprobamos las medidas de la que tienes:
- El frente. La placa metálica que se ve en el canto: largo, ancho y si es plano o con forma.
- La entrada. La distancia desde el canto hasta el centro del bombín.
- La distancia entre la manilla y el bombín. Si no coincide, la manilla o el escudo no casan.
- El grosor de la caja. Para que entre en el hueco sin tener que vaciar más madera.
Cuando encontramos un modelo con las mismas medidas, el cambio es limpio y la puerta queda como estaba por fuera. Si no existe un recambio exacto, te enseñamos la alternativa y lo que supone antes de decidir.
Cuándo aprovechar para cambiarla
Hay momentos en los que tiene sentido cambiar la cerradura aunque todavía funcione:
- Al comprar una vivienda. No sabes cuántas llaves hay por ahí ni cómo está el mecanismo. Lo contamos en mudanza o compra de vivienda.
- Tras un intento de robo. Aunque la puerta no se abriera, la cerradura puede haber quedado dañada por dentro.
- Cuando la casa va a quedarse vacía mucho tiempo. Mejor que el cierre esté en perfecto estado antes de irte.
Qué pasa con la cerradura vieja
Una vez desmontada, te la enseñamos para que veas por qué había que cambiarla: muelles vencidos, piezas de zamak partidas, óxido en los pestillos. Si quieres quedártela, es tuya. Si no, nos la llevamos.
Lo que hacemos en cada cambio
El trabajo no termina al atornillar la cerradura nueva. Revisamos que la puerta no esté descolgada, porque una puerta que roza en el marco acaba forzando el mecanismo. Ajustamos el cerradero para que los pestillos entren sin tocar. Y probamos la llave por fuera y por dentro varias veces.
Si al desmontar vemos que la puerta tiene otro problema, como un marco suelto o una bisagra partida, te lo decimos y tú decides. Si el problema es solo de ajuste y la cerradura se puede salvar, te lo diremos también: tienes los detalles en reparación de cerraduras.
Cómo pedirlo
Mándanos por WhatsApp una foto del canto de la puerta con la cerradura a la vista y otra por dentro. Si no hablas español, escríbenos en tu idioma. Te damos un presupuesto cerrado antes de empezar y, si al llegar el trabajo resulta distinto, te avisamos y no seguimos sin tu conformidad. Atendemos 24 horas, en Torrevieja y en toda la Vega Baja.
