Una puerta que roza es la que, al abrir o cerrar, toca con el suelo, con el marco o con el cerradero en algún punto. Se nota por el ruido, por marcas en la pintura o en el suelo y porque hay que empujar o levantar la hoja para cerrar.
Las causas más comunes son bisagras flojas o gastadas, una puerta descolgada, un marco que se ha movido o la madera que se hincha con la humedad, algo muy frecuente en la costa en los meses húmedos.
No la cepilles a la primera: si el problema es de bisagras, al ajustarlas vuelve a cerrar bien y no hace falta quitar madera. Conviene arreglarla pronto, porque el roce fuerza la cerradura. Más en la reparación y ajuste de puertas.