Casi siempre roza porque las bisagras se han aflojado o vencido, porque la madera se ha hinchado con la humedad o porque el marco se ha movido un poco.
Cada causa deja su pista:
- Si roza arriba, en el lado de la cerradura, la hoja ha caído por las bisagras.
- Si roza solo en verano o tras días de levante, es la humedad. En la costa es muy habitual.
- Si roza de repente con el suelo, revisa si se ha puesto un suelo nuevo o una alfombra más gruesa.
Lo que no conviene es lijar o cepillar la puerta a la primera: si el fallo está en las bisagras, en unos meses vuelve a rozar y la holgura queda fea. Primero se ajusta, y solo si hace falta se rebaja. Lo explicamos en reparación y ajuste de puertas.