Las puertas no se rompen de un día para otro. Se van desajustando poco a poco: un tornillo de la bisagra que se afloja, la madera que se hincha con la humedad, el marco que se mueve un poco. Un buen día notas que roza, que el picaporte no entra o que hay que dar un empujón para echar la llave. Ese es el momento de ajustarla, antes de que el roce rompa algo.
Por qué roza una puerta
Cuando una puerta roza con el suelo o con el marco, casi siempre es por una de estas causas:
- Se ha descolgado. El peso de la hoja tira de la bisagra de arriba y la puerta baja por el lado de la cerradura. Roza abajo y arriba deja una rendija.
- Los tornillos de las bisagras ya no agarran. Con los años el agujero en la madera se agranda y el tornillo gira en vacío.
- La madera se ha hinchado. En la costa, la humedad del aire hace que las puertas de madera se dilaten en ciertas épocas.
- El marco se ha movido. Un golpe, una obra cercana o un anclaje que ha cedido desplazan el marco y la puerta deja de encajar.
- El suelo se ha levantado o se ha puesto un suelo nuevo más alto.
Cada causa tiene un arreglo distinto. Por eso no tiene sentido cepillar la puerta a la primera, que es lo que mucha gente hace: si la causa era una bisagra floja, en unos meses volverá a rozar por otro sitio.
Qué hacer si la puerta se ha descolgado
Si la puerta ha bajado de golpe o se ha soltado una bisagra:
- No la sigas abriendo y cerrando, porque el peso puede arrancar la bisagra que queda.
- Si se queda abierta, sujétala con una cuña por abajo para que no cuelgue de una sola bisagra.
- Si no cierra y es la puerta de entrada, mira qué hacer en puerta que no cierra.
Cómo la ajustamos
En puertas de madera
Apretamos o cambiamos los tornillos de las bisagras por otros más largos que lleguen a madera sana, rellenamos los agujeros pasados cuando hace falta y, si alguna bisagra está doblada, la cambiamos. Después recolocamos el cerradero para que el picaporte y el pestillo entren justos.
En puertas blindadas
Las blindadas son pesadas y sus pernios suelen ser regulables. Se ajustan en altura y en profundidad hasta que la hoja vuelve a su sitio y los puntos de cierre entran sin rozar. Si tu blindada da guerra, en puertas blindadas te contamos qué más se le puede mejorar.
En puertas de aluminio y PVC
Las bisagras de estos perfiles también se regulan. Ajustamos la hoja y los cerraderos para que la manilla vuelva a bajar y subir sin esfuerzo.
El portal de la comunidad que no cierra
Los portales son puertas que se usan muchísimas veces al día y que muchas veces dependen de que cierren solos. Cuando el portal no cierra bien, el edificio queda abierto a cualquiera. Lo que suele fallar es el cierrapuertas, que ha perdido fuerza, las bisagras, que se han vencido con el peso, o el cerradero, que se ha desplazado. Lo revisamos todo y, si hace falta, cambiamos el mecanismo. Si el problema es que la puerta no vuelve sola, mira instalación de cierrapuertas.
Lo que no tocamos son los abrepuertas eléctricos ni los videoporteros. Si el fallo está ahí, necesitas un técnico de esos sistemas.
Cuando el problema parece la cerradura
Muchas llamadas empiezan con «la llave no gira» o «la cerradura está dura». Al llegar, la cerradura está bien y lo que pasa es que la puerta está descolgada y el pestillo choca con el cerradero. Una prueba que puedes hacer tú: con la puerta abierta, gira la llave. Si gira suave con la puerta abierta y cuesta con la puerta cerrada, el problema es de ajuste. Si cuesta igual en los dos casos, es la cerradura, y lo tienes en reparación de cerraduras.
Para que no vuelva a pasar
- No te cuelgues de la puerta ni dejes bolsas pesadas en la manilla.
- Evita los portazos, que aflojan las bisagras.
- Si notas un roce leve, no esperes a que vaya a más.
- En casas que se cierran meses, revisa las puertas al volver antes de forzarlas.
Cómo trabajamos
Con un vídeo o unas fotos te decimos si es un ajuste sencillo o si hay que cambiar piezas, y te damos un presupuesto cerrado antes de empezar. Atendemos en Torrevieja y la Vega Baja, las 24 horas, todos los días.
