Lo primero es no forzarla para cerrarla, porque así se doblan las bisagras y se daña la cerradura, que acaba trabajando torcida.
Una puerta se descuelga cuando una bisagra cede. Suele ser la de arriba, que es la que más peso aguanta. Las causas más comunes:
- Tornillos sueltos o que ya no agarran porque la madera del marco está comida.
- Bisagra vencida o con el pasador gastado.
- Una puerta pesada, como una blindada, con bisagras que no son para ese peso.
Si los tornillos solo están flojos, a veces basta con apretarlos. Si giran en vacío, hay que rellenar el agujero o poner tornillos más largos que agarren bien. Si la bisagra está doblada, se cambia. Puedes ver cómo trabajamos en reparación y ajuste de puertas. Con una foto por WhatsApp te decimos qué necesita y el presupuesto cerrado.