Un cierrapuertas es el mecanismo que hace que una puerta vuelva a cerrarse sola después de abrirla. El más habitual es el hidráulico: una caja con un muelle y aceite que se monta en la parte alta de la puerta y se une al marco con un brazo. El muelle empuja la puerta y el aceite frena el movimiento para que no dé golpe.
Es casi obligado en portales de comunidad, accesos al garaje, puertas de piscina y locales: si la puerta no vuelve sola, alguien acaba dejándola abierta.
Casi todos tienen tornillos de regulación para la velocidad de cierre y el golpe final. Si el portal da portazos o se queda sin encajar el picaporte, muchas veces basta con regularlo. Si pierde aceite, hay que cambiarlo. Lo tienes en instalación de cierrapuertas.