Una cerradura bloqueada es la que no deja abrir la puerta ni con su llave: la llave no entra, no gira o gira sin mover el pestillo. Puede deberse a una pieza rota dentro de la caja, a un bombín dañado, a un intento de robo o a una puerta desajustada que aprieta el pestillo contra el marco.
Lo primero es descartar lo sencillo: empuja o tira de la puerta hacia ti mientras giras la llave, por si el pestillo está presionado. Si así abre, el problema es de ajuste.
Si no abre, no sigas forzando la llave ni la manilla. Si ves marcas en el bombín o en el escudo, puede que hayan intentado entrar: haz fotos antes de tocar nada. Más en la reparación de cerraduras y en cerradura bloqueada.