Una fotocélula es un sensor de seguridad formado por dos piezas enfrentadas a los lados del paso de una puerta automática: una emite un haz de luz invisible y la otra lo recibe. Si una persona, un coche o un objeto corta el haz mientras la puerta se cierra, la puerta se para o vuelve a abrirse.
Se ven a poca altura en los laterales de la entrada de los garajes comunitarios, en cancelas correderas y en cierres motorizados. Son la protección que evita que la puerta baje sobre alguien.
Si la puerta no cierra o se vuelve a abrir al cerrar, muchas veces es una fotocélula sucia, mojada, tapada por una planta o desalineada por un golpe. Limpiarla con un paño suele bastar. Nunca la anules ni la tapes para que cierre. Si el fallo sigue, es cosa del técnico de automatismos, porque nosotros no reparamos motores ni puertas de garaje. Lo nuestro son los cierres manuales: reparación de cierres metálicos.