Un final de carrera es el dispositivo que avisa al motor de una puerta automática o de un cierre motorizado de que ha llegado al final de su recorrido, arriba o abajo, para que se pare. Sin él, el motor seguiría empujando contra el tope.
Puede ser mecánico, con unos topes o levas que pulsan un interruptor, o electrónico, cuando el propio motor cuenta las vueltas. En los cierres de local suele ir dentro del motor del eje, y en las cancelas correderas, en el motor del suelo, con unas pletinas en la cremallera.
Cuando se desajusta, la puerta se para antes de tiempo, no termina de cerrar o fuerza al llegar al final. Ajustarlo es trabajo de un técnico de automatismos: nosotros no instalamos ni reparamos motores. Donde sí intervenimos es en los cierres manuales y en sus cerraduras, en reparación de cierres metálicos.