El cuadro de maniobra es la centralita electrónica de una puerta automática o de un cierre motorizado: recibe las órdenes y decide qué hace el motor. Es el cerebro del automatismo.
A él se conectan el receptor de los mandos, los pulsadores y llaves de pared, las fotocélulas, la luz de aviso y, en algunos casos, los finales de carrera. Según lo que reciba, manda abrir, cerrar, parar o invertir el movimiento, y controla tiempos como la pausa antes del cierre automático.
Suele ir en una caja estanca junto al motor o en una pared del garaje. En la costa, la humedad y el salitre son enemigos de su electrónica, así que conviene que la caja esté siempre bien cerrada. Su instalación y su reparación son trabajo de un técnico de automatismos; nosotros no trabajamos con motores. Lo nuestro, en cierres, está en reparación de cierres metálicos.