El grafito es un lubricante seco en polvo, de color gris oscuro, que se usa en bombines y cerraduras para que la llave entre y gire con suavidad. Al no ser graso, no atrapa polvo ni arena.
Se aplica soplando un poco dentro del bombín, por la ranura de la llave, y metiendo y sacando la llave varias veces para que se reparta. También se vende en lápiz y en espray.
Es justo lo contrario del aceite: el aceite y la grasa forman una pasta con la suciedad y con el tiempo agarrotan el bombín, algo muy común en la costa. Con poca cantidad basta. Si después la cerradura sigue dura, el problema es otro y conviene revisarla. Más en la reparación de cerraduras.