El ojo de la cerradura es el nombre corriente del hueco por el que metes la llave, lo que en el oficio se llama bocallave. Detrás está la ranura del bombín o, en cerraduras de gorja, el mecanismo de palancas.
Es la parte más expuesta de la cerradura y la que más sufre en la vida diaria. Algunos consejos evitan muchas averías:
- No metas pegamento, palillos ni clips para «arreglar» nada.
- No uses aceite de cocina ni lubricantes espesos, que atrapan la arena.
- Si la llave entra áspera, limpia con aire y usa un lubricante en seco.
- Si alguien ha metido algo dentro a propósito, no fuerces la llave.
En casas de playa cerradas durante meses, el ojo se llena de polvo y salitre y la llave puede atascarse a la vuelta. Si te pasa, mira qué hacer cuando la llave no gira o pide el cambio de bombín.