La oxidación es el deterioro de un metal cuando reacciona con el oxígeno y la humedad del aire. En el acero se ve como óxido rojizo; en otros metales, como manchas blancas o verdosas.
En cerraduras y bombines empieza por dentro, donde no se ve. Lo primero que notas es que la llave entra dura o cuesta girarla. Si no se hace nada, el mecanismo acaba agarrotado y un día la llave no gira o se parte.
Para retrasarla, limpia de vez en cuando la cara del bombín y usa un lubricante seco o específico para cerraduras, nunca aceite de cocina, que atrapa polvo y arena. Si la cerradura ya está muy dañada, lo vemos en mejora de la seguridad o en una reparación.