Un tratamiento anticorrosión es cualquier protección que se aplica al metal para frenar la oxidación y el ataque del salitre. Puede venir de fábrica, como el galvanizado o un acabado especial, o aplicarse después con pinturas o productos específicos.
En rejas, puertas metálicas y herrajes de exterior lo normal es partir de piezas ya protegidas, galvanizadas o de acero inoxidable, y repasar la pintura cuando se levanta.
En cerraduras y bombines, el cuidado sencillo es limpiar la cara de vez en cuando y lubricar con un producto seco o específico para cerraduras, nunca con aceite. En una casa de la costa que pasa meses vacía, conviene revisarlas al volver. Si vas a cambiar piezas, te ayudamos a elegir materiales que aguanten en mejora de la seguridad.