Porque todo lo que asoma de la puerta se puede agarrar. Un bombín que sobresale se puede partir o arrancar con herramienta, y entonces la cerradura queda al descubierto.
Suele pasar cuando se pone un bombín más largo de lo necesario, al cambiar de puerta o de cerradura, o cuando se coloca un embellecedor fino que deja la pieza al aire. Es algo que vemos a menudo en viviendas de la costa.
Tiene arreglo sencillo:
- Poner un bombín de la medida justa de tu puerta.
- Que sea antirrotura, para que si lo fuerzan no deje la cerradura expuesta.
- Colocar un escudo de seguridad que lo cubra y no deje sitio para agarrarlo.
Mira cómo se hace en instalación de escudos, o mándanos una foto y te decimos cómo está el tuyo.