Lo más eficaz es añadir un cerrojo de seguridad, poner un bombín protegido y, si las bisagras se ven por fuera, reforzar ese lado para que no se pueda sacar la puerta.
Las puertas de trastero suelen ser sencillas: chapa fina o madera ligera, con una cerradura básica. Están en sótanos o pasillos comunes donde no pasa nadie, y se visitan poco, así que un intento puede pasar semanas sin que lo notes.
Qué se puede hacer:
- Cerrojo de seguridad de sobreponer, con su cerradero bien anclado.
- Bombín de seguridad con escudo, si la cerradura lo admite.
- Pivotes antipalanca si las bisagras dan al pasillo.
Si el trastero es de una comunidad, a veces conviene hablarlo antes con el administrador. Lo tienes en refuerzo de puertas.