Un cerradero regulable es el que permite mover la posición del hueco donde entra el resbalón o el pestillo, normalmente con un tornillo o una pieza excéntrica, sin tener que desmontarlo del marco. Así se ajusta la presión con la que la puerta cierra contra la junta.
Es muy común en puertas de aluminio y PVC, y también se monta en puertas de madera que trabajan con la humedad y se mueven un poco a lo largo del año.
Si notas que la puerta cierra muy suelta y vibra, o que cuesta cerrarla y la llave va dura, a veces basta con tocar el cerradero. Hazlo con cuidado: si se aprieta de más, la cerradura trabaja forzada y sufre. Más en la instalación de cerraduras.