Casi siempre es porque la puerta se ha desajustado y los pestillos ya no entran rectos en el cerradero del marco. Rozan, y hay que forzar la llave para que salgan.
Las causas más comunes:
- La puerta ha bajado un poco por el peso, y las bisagras necesitan ajuste.
- El marco se ha movido con la humedad o con los cambios de temperatura.
- El cerradero está mal colocado o se ha aflojado.
Una pista: si cerrando con la puerta empujada la llave gira suave, el problema es el ajuste, no la cerradura.
No conviene acostumbrarse a forzar: así se gasta la cerradura y la llave puede partirse. Con un ajuste de la puerta o del cerradero suele quedar como nueva. Lo vemos en reparación de cerraduras.