La condena es el mecanismo que bloquea una cerradura desde dentro para que no se pueda abrir desde fuera, normalmente con un botón, una mariposa o un pulsador. Es lo típico de las cerraduras de baño: giras la pieza y la manilla de fuera deja de abrir.
En las de baño y dormitorio, la condena suele llevar por fuera una ranura o un desbloqueo para poder abrir en caso de emergencia, por ejemplo si un niño se queda encerrado. Basta una moneda o una herramienta plana.
En la puerta de la calle, una condena interior impide que abran con llave mientras estás dentro, pero también puede dejar fuera a alguien de tu familia si se te olvida quitarla. Más en la instalación de cerraduras.