El palanqueo es el forzado de una puerta con una palanqueta o una pata de cabra metida entre la hoja y el marco, para hacer fuerza y vencer el cierre. Es uno de los métodos más antiguos y sigue funcionando en puertas con un solo punto de cierre y marcos débiles.
Deja señales claras: marcas de la herramienta en el canto de la puerta y en el marco, madera astillada o chapa doblada, y el cerradero arrancado o torcido.
Lo que lo dificulta es repartir y reforzar el cierre:
- Cerraduras multipunto, que cierran en varios puntos a la vez.
- Cerrojos de seguridad adicionales.
- Bisagras antipalanca, que impiden sacar la hoja por el lado de las bisagras.
- Marcos reforzados y cerraderos bien anclados.
Si ya has sufrido un palanqueo, el marco y el cerradero suelen necesitar reparación además de la cerradura. Te explicamos opciones en el refuerzo de puertas y en los bombines de seguridad.