El refuerzo de guías consiste en hacer más fuertes y más profundos los carriles laterales por los que corre la persiana, para que las lamas no se puedan sacar de ellos haciendo palanca o doblándolas.
Las guías normales son perfiles finos de aluminio atornillados al hueco de la ventana. Con los años se aflojan, se abren o se tuercen, y entonces la persiana se atasca o se sale con más facilidad.
Reforzar las guías ayuda, pero la lama sigue siendo la misma, y si se dobla por el centro acaba encontrando hueco. Por eso nuestro blindaje de persianas trabaja en la última lama: un perfil en T de acero de 4 mm que no se dobla y pestillos que se encajan en la pared en los dos extremos.