La torsión de la lama es la deformación de una lama de persiana que se dobla, se curva o se retuerce. Puede venir del uso, del sol, de un golpe o de un intento de forzarla.
Se reconoce porque la lama ya no está recta: hace barriga en el centro, roza en las guías o se engancha al subir. Una lama torcida suele ser la causa de muchas persianas atascadas.
También es una forma de ataque. Una lama es una tira fina y larga, y si se empuja por el centro cede hasta salirse de las guías. Por eso nuestro blindaje de persianas une a la última lama un perfil en T de acero de 4 mm, que no se dobla, y la encaja en la pared por los dos extremos.