Porque su última lama lleva unido un perfil en T de acero de 4 mm, y una T, por su forma, no se dobla hacia ningún lado.
Una lama normal es una tira fina y larga: si se empuja por el centro, se curva y se sale de las guías. Ese es su punto débil.
Al pegar y atornillar la T por debajo de la lama, las dos piezas trabajan juntas. La lama ya no se puede curvar, porque la T no lo permite. Y como los pestillos de los extremos están encajados en la pared, tampoco se puede subir.
Por eso lo decimos así: blindamos las persianas para que no puedan subirlas ni doblarlas. Si quieres ver la idea con más detalle, entra en cómo funciona el blindaje en T o en blindaje de persianas.