Sirven para que la persiana no se pueda subir. Van en los dos extremos de la última lama y, con la persiana bajada, se encajan en la pared.
Así la lama de abajo queda anclada por los dos lados. Si alguien mete algo por debajo para hacer palanca, la persiana no tiene por dónde subir, porque sus dos extremos están sujetos a la pared.
Los pestillos trabajan junto con el perfil en T de acero que va pegado y atornillado a esa misma lama. La T impide que la lama se doble por el centro y los pestillos impiden que se levante. Con las dos cosas, blindamos las persianas para que no puedan subirlas ni doblarlas.
Si quieres saber si tu persiana admite este sistema, mándanos una foto por WhatsApp. Más en blindaje de persianas.