Aquí no hay secretos ni palabras raras. El blindaje en T se entiende con tres piezas y una idea muy sencilla: si la lama de abajo no se puede doblar y está sujeta a la pared por los dos lados, la persiana no tiene por dónde abrirse.
Las tres piezas
La última lama
Toda persiana enrollable termina en una lama inferior, la que apoya en el alféizar o en el suelo cuando la persiana está bajada. Desde fuera es la única que se puede agarrar, y por eso es la que se ataca. El blindaje no cambia tu persiana por otra: trabaja sobre esa lama.
El perfil en T de acero de 4 mm
Va por debajo de la última lama, pegado y atornillado a ella. Las dos uniones van juntas para que lama y perfil trabajen como si fueran una sola pieza. A partir de ahí, lo que haga la lama lo tiene que hacer también el perfil de acero, y el perfil no se deja doblar.
Los pestillos de los extremos
En cada uno de los dos extremos de la lama va un pestillo que se encaja en la pared. Son los que impiden que la persiana suba: aunque alguien haga fuerza desde abajo, la lama está sujeta por los dos lados a algo que no se mueve.
Por qué precisamente una T
Coge una regla de metal. Si la pones de canto y empujas, cuesta mucho doblarla. Si la pones plana, se dobla con dos dedos. Una pieza plana siempre tiene un lado fácil.
La T junta las dos posiciones en una sola pieza: una parte plana y otra de canto, en ángulo recto. Empujes hacia donde empujes, siempre hay una de las dos partes trabajando de canto y aguantando. Por su forma, una T no se dobla ni hacia un lado ni hacia el otro. Es la misma idea por la que en construcción se usan perfiles con esta forma cuando una pieza no puede ceder.
Unida a la lama, esa rigidez pasa a la persiana. La lama deja de ser una tira fina que se curva y pasa a ser una barra que no cede.
Qué pasa cuando intentan forzarla
Una persiana sin blindaje
Se mete una palanca por debajo de la última lama. La lama, que es fina, se curva por el centro. Con la curva aparece el hueco, la persiana sube un poco por las guías o la lama se sale de ellas, y desde ahí se sigue tirando hasta llegar a la ventana.
Una persiana con blindaje en T
La palanca encuentra el perfil de acero. La lama no se curva, porque la T no lo permite. Si se intenta levantar la persiana, los pestillos encajados en la pared la sujetan por los dos extremos y no sube. Si se intenta doblar por el medio para sacarla de las guías, tampoco cede, ni hacia dentro ni hacia fuera.
El resultado es una persiana muy dura de abrir desde fuera. No se puede doblar, ni levantar, ni sacar. Es lo que queremos decir con la frase que usamos siempre: blindamos las persianas para que no puedan subirlas ni doblarlas.
Lo que el blindaje no hace
Conviene decirlo claro para que nadie se lleve una idea equivocada. El blindaje en T refuerza la persiana. La puerta de entrada, la puerta de la terraza o el bombín siguen siendo lo que eran. Si quieres revisar toda la casa y no solo las ventanas, tienes el servicio de mejora de la seguridad, donde miramos la vivienda entera y te decimos por dónde es más fácil entrar.
Tampoco te vamos a decir que vale para cualquier persiana sin haberla visto. Cada ventana es distinta: el hueco, la pared, el estado de las guías y de la propia persiana.
Antes de nada, una foto
Para saber si tu persiana se puede blindar, mándanos por WhatsApp una foto de la persiana bajada, vista desde fuera, y otra de los laterales, donde se junta con la pared. Te contestamos con lo que vemos y, si se puede, con un presupuesto cerrado antes de empezar.
Si estás dudando entre esto y un cerrojo antielevación, tienes las diferencias explicadas en la comparativa con cerrojos y bloqueadores. Y si quieres volver a la visión general, la tienes en la página de blindaje de persianas.
