La costa de Torrevieja está llena de casas que se usan unos meses y se cierran el resto del año. Unas son de familias de Madrid, de Murcia o del interior que bajan en verano. Otras son de propietarios del norte de Europa que pasan aquí el invierno y vuelven a su país en primavera. Muchas se alquilan unas semanas y luego se quedan solas.
En todos los casos pasa lo mismo: la casa se queda con las persianas bajadas, sin nadie dentro, durante mucho tiempo.
El problema de una casa cerrada
Una casa vacía tiene un enemigo que una casa habitada no tiene: el tiempo. Quien quiere entrar puede volver varias noches, probar sin prisa y trabajar sin que nadie le moleste. Y si consigue abrir una persiana, nadie lo nota hasta que alguien pasa a revisar o hasta que vuelve el propietario.
Además, las persianas bajadas todo el día durante semanas son una señal muy visible de que allí no vive nadie en ese momento. No se puede evitar: bajarlas es lo sensato para proteger la casa del sol y del polvo. Lo que sí se puede hacer es que esas persianas bajadas sean difíciles de abrir.
Qué aporta el blindaje en una casa vacía
En una casa habitada, alguien oye un ruido, se asoma, enciende una luz. En una casa vacía no hay nadie que reaccione, así que la persiana tiene que aguantar por sí misma.
El blindaje en T está pensado para eso. El perfil de acero de 4 mm unido a la última lama hace que esa lama no se pueda doblar, y los pestillos de los dos extremos, encajados en la pared, impiden que se levante. Con la casa cerrada y las persianas bajadas, cada ventana queda mucho más dura de abrir desde fuera. Lo decimos siempre así: blindamos las persianas para que no puedan subirlas ni doblarlas.
Ocupas y casas vacías
Es una preocupación real en la costa y la entendemos. Una casa que pasa meses cerrada y a la que se puede entrar por una ventana es más vulnerable. Reforzar las persianas ayuda a cerrar una de las vías de entrada, pero no es la única: la puerta principal, la del patio y el bombín cuentan igual. En la página de protección contra ocupas tienes todo lo que revisamos en una vivienda que se va a quedar sola.
Si vives fuera de España
No hace falta que estés aquí para empezar. Puedes escribirnos por WhatsApp en tu idioma y mandarnos fotos de las persianas. Si estás en tu país, pide las fotos a quien te cuide la casa, a un vecino de confianza o a la empresa que te gestiona el alquiler. Lo que nos interesa ver:
- Cada persiana bajada, entera, desde fuera.
- La parte de abajo, donde la última lama toca el alféizar o el suelo.
- Los laterales, donde la persiana se junta con la pared.
Con eso te decimos qué persianas se pueden blindar y te damos un presupuesto cerrado antes de empezar. Puedes pagar con tarjeta, con Bizum o en efectivo. Si tienes más dudas propias de quien vive fuera, tienes la página de residentes extranjeros.
Antes de cerrar la casa por una temporada
Unas cuantas costumbres que ayudan, tengas blindaje o no:
- Revisa que todas las persianas bajan hasta abajo del todo y que ninguna se queda a medias.
- Comprueba las ventanas y puertas de terraza una por una, no solo la puerta principal.
- Deja una llave a alguien de confianza que pueda pasar de vez en cuando, y no la escondas en una maceta.
- Pide a esa persona que te avise si ve una persiana subida, doblada o fuera de su sitio.
- Si has perdido la cuenta de cuántas llaves de la casa hay repartidas, piensa en cambiar el bombín antes de irte.
Cuándo hacerlo
Lo más práctico es blindar las persianas mientras estás aquí, antes de cerrar la casa para la temporada. Si ya te has ido, escríbenos igualmente y vemos contigo cómo hacerlo.
Tienes más información sobre el resto de servicios para casas que pasan temporadas vacías en la página de segundas residencias, y la explicación completa del sistema en blindaje de persianas.
