Muchas veces compensa repararla. Buena parte de los problemas no están en la cerradura, sino en la puerta descolgada, el cerradero desajustado o un bombín sucio, y se arreglan sin cambiar nada.
Se repara cuando:
- La puerta roza o cuesta cerrar porque el marco se ha movido.
- La llave va dura por suciedad o salitre.
- El resbalón no entra bien en el cerradero.
Compensa cambiarla cuando:
- Hay piezas rotas dentro de la caja.
- La han forzado y ha quedado dañada.
- Es una cerradura antigua, de gorja, que protege poco.
Nuestra forma de trabajar es revisar primero y decirte qué tiene. Si se arregla con un ajuste, te lo decimos. Y el presupuesto es cerrado antes de empezar. Lo tienes en reparación de cerraduras.