El resbalón es el pestillo inclinado que entra solo en el marco cuando cierras la puerta de un empujón. Es un punto débil porque, si no echas la llave, es lo único que sujeta la puerta.
Su forma inclinada es justo lo que permite cerrar sin llave, y también lo que lo hace vulnerable: desde fuera se puede empujar para que se retire, sin tocar el bombín ni dejar apenas marcas.
Cómo protegerte:
- Echa siempre la llave al salir, aunque sea un momento, y por la noche.
- Pon un resbalón antitarjeta, que no se retira empujándolo desde fuera.
- Revisa que el resbalón entre del todo en el cerradero.
En casas que pasan temporadas vacías, cerrar solo de golpe es un riesgo. Lo vemos en instalación de cerraduras.