Para la puerta de entrada de una vivienda se suele recomendar al menos una clase 3 de resistencia, aunque el número por sí solo no lo dice todo.
La norma europea UNE-EN 1627 clasifica las puertas según cuánto aguantan un intento de robo, en seis clases: cuanto más alta, más tiempo y más herramienta hace falta para abrirla. Las más bajas frenan a quien intenta forzar con poco más que la fuerza y un destornillador.
Lo que conviene comprobar además de la clase:
- Que el certificado sea del conjunto completo, puerta, marco y cerradura, y no solo de la hoja.
- Que el premarco esté bien anclado a la obra.
- Que el bombín tenga un nivel de seguridad acorde con la puerta.
En un bajo o en una casa que pasa temporadas vacía, merece la pena subir un escalón. Te lo explicamos con calma en puertas blindadas.