Sí. La manilla y la cerradura son piezas distintas, y en la mayoría de puertas se cambia la manilla sin tocar la cerradura.
Lo que tiene que coincidir:
- El cuadradillo, la barra de sección cuadrada que pasa de un lado a otro de la puerta.
- La distancia entre la manilla y el bombín, si van en la misma placa.
- El grosor de la puerta, para que los tornillos pasantes lleguen.
Si pasas de manilla con placa larga a manilla con roseta, comprueba que la nueva tapa las marcas y los agujeros de la anterior. En puertas blindadas, la manilla exterior suele ser fija o un tirador, y eso no se cambia a la ligera porque forma parte de la seguridad.
Si la manilla cuelga o no vuelve sola, a veces el fallo está en el muelle de la cerradura y no en la manilla. Lo vemos en manillas y pomos.