Apertura fina es el nombre que se da a las técnicas que abren una cerradura trabajando sobre su mecanismo por dentro, con herramienta de precisión, en lugar de forzarla. Es la parte más artesanal del oficio: pide práctica, paciencia y conocer bien cada tipo de bombín y de cerradura.
Toda apertura fina es no destructiva, pero no al revés. Una puerta cerrada solo con el resbalón se puede abrir sin daños y sin tocar el bombín. La apertura fina entra en juego cuando hay que vencer el propio cierre.
Los bombines de seguridad están pensados precisamente para ponérselo muy difícil a estas técnicas, con pitones especiales y piezas de control. Por eso una puerta con buen bombín puede llevar más tiempo, o acabar necesitando otra vía. Lo vemos contigo en cada caso, como explicamos en apertura de puertas.