Una llave de servicio es la que se entrega a personas de fuera de la casa, como el servicio de limpieza, el de mantenimiento o los huéspedes, para que puedan entrar sin darles la llave principal.
Según el sistema, puede abrir solo algunas puertas, como ocurre en los amaestramientos, o puede dejar de funcionar cuando el dueño lo decide, en los bombines que permiten anular llaves.
En la costa es habitual en viviendas de alquiler vacacional y en casas que alguien cuida mientras el dueño está fuera. El consejo es saber siempre cuántas hay y quién las tiene. Cuando cambia la persona, o no recuperas alguna, lo seguro es cambiar el bombín o montar un sistema que te deje controlar esas llaves.