Es de los trabajos más rápidos de un cerrajero: con la medida correcta y la cerradura en buen estado, se cambia en un momento y te vas con las llaves nuevas.
Lo que puede alargarlo:
- Una medida poco habitual, que hay que conseguir aparte.
- Un bombín agarrotado o roto que cuesta sacar.
- Una cerradura desajustada, que conviene arreglar a la vez para que la llave nueva gire fina.
- Poner escudo, que ya es otro pequeño trabajo.
Para que vaya rápido, mándanos antes una foto del bombín por fuera y del canto de la puerta, con el tornillo que lo sujeta. Así llevamos la medida justa.
Tienes todo el proceso en cambio de bombines.