Es el caso más sencillo. Si no echaste la llave, la puerta solo está sujeta por el resbalón, la pieza inclinada que entra sola en el marco al cerrar, y lo normal es abrirla sin dañar nada.
Pasa muchísimo: sales a tender, a la terraza o a tirar la basura, corre el aire y la puerta se cierra. En la costa, con las corrientes que se forman al abrir ventanas, es de lo más habitual.
Mientras llegamos, no intentes meter tarjetas ni radiografías: puedes rayar la puerta o estropear el resbalón. Piensa si alguien de la familia o un vecino tiene otra llave, que sería lo más rápido.
Lo tienes explicado en puerta cerrada de golpe y en apertura de puertas.