En la costa casi todas las casas tienen al menos una puerta de aluminio o de PVC. La de la terraza, la del patio, la que da a la piscina comunitaria o incluso la puerta de entrada en muchos bungalows y locales. Son puertas ligeras y con cierres finos, y cuando fallan lo hacen de formas muy concretas.
Las situaciones más habituales
Te quedas fuera, en la terraza
Sales a tender, la puerta corredera se desliza sola y el cierre cae. O alguien de casa echa el seguro sin darse cuenta de que estás fuera. Es más común de lo que parece, sobre todo en áticos y en pisos con terrazas grandes. Si estás en esa situación ahora mismo, no intentes levantar la hoja ni hacer palanca en el marco: un perfil de aluminio doblado ya no cierra bien.
El gancho de la corredera no suelta
Las correderas cierran con un gancho que agarra el marco. Con el tiempo, el salitre y la arena que se mete en las guías, el gancho se queda trabado y la manilla no lo libera. A veces la puerta está cerrada sin que nadie haya echado nada.
La manilla gira loca
En las puertas abatibles de aluminio y PVC la manilla mueve un mecanismo a lo largo del canto. Si se rompe el cuadradillo o la pieza de arrastre, la manilla gira y la puerta no abre. Pasa mucho en puertas de terraza que se usan a diario.
Puertas de entrada de aluminio sin llave
En bungalows, locales y portales de urbanización hay puertas de aluminio con cerradura de bombín. Llevan cerraduras estrechas, adaptadas al perfil, y un bombín que suele ser corto. La apertura se parece a la de una puerta normal, pero con mucho menos margen para trabajar.
Por qué hay que tener cuidado
El aluminio y el PVC no perdonan. Una palanca mal puesta deja una marca que no se va, dobla el perfil o hace saltar el junquillo del cristal. Y una puerta de terraza con el perfil deformado deja pasar aire y agua para siempre.
Por eso trabajamos sobre el mecanismo, no sobre la puerta. Buscamos llegar al cierre por donde el fabricante lo dejó accesible, o actuar sobre el bombín si lo hay. Solo si no hay otra salida se plantea sacrificar una pieza, y te lo explicamos antes.
Comprobación antes de abrir
Abrimos una puerta solo después de comprobar que quien lo pide tiene derecho a entrar. Da igual que sea la puerta principal o la de la terraza. Cómo se acredita te lo explicamos al ponerte en contacto. Si estás encerrado fuera en tu propia terraza, lo resolvemos contigo en el momento.
Lo que suele haber que hacer después
Abrir es la mitad del trabajo. Si la puerta se ha cerrado sola o el gancho se ha trabado, algo está mal y volverá a pasar. Las causas más frecuentes son:
- Guías llenas de arena y sal que frenan la hoja o la desvían.
- Carros de la corredera gastados, que hacen que la hoja caiga y el gancho no case.
- Muelles del cierre vencidos.
- Mecanismo interior partido.
Muchas de estas cosas se arreglan con limpieza y ajuste. Si la cerradura está mal, la cambiamos por una adaptada al perfil. Tienes las opciones en cerraduras para aluminio y PVC. Si lo que falla es el ajuste de la hoja, mira reparación y ajuste de puertas.
Consejos para la costa
- Limpia las guías. Con una brocha y un aspirador quitas la arena antes de que dañe los carros.
- No uses aceite en los cierres. Atrapa arena. Usa un lubricante seco.
- No dejes el seguro a medio echar. Algunas manillas con seguro se activan solas con un golpe de aire.
- Ojo con las puertas de terraza en viviendas vacías. Antes de irte comprueba que cierran bien. Una corredera mal cerrada es una invitación, y lo contamos en mejora de la seguridad.
Si es urgente
Si la puerta de la terraza se ha atascado y no puedes abrir ni cerrar, tienes los primeros pasos en puerta de terraza atascada. Atendemos 24 horas, todos los días, en Torrevieja y la Vega Baja.
Cómo pedirlo
Haz una foto de la puerta y del cierre, aunque sea desde el otro lado del cristal, y mándala por WhatsApp. Si no hablas español, escríbenos en tu idioma. Te damos un presupuesto cerrado antes de empezar y, si en el sitio vemos algo distinto, te lo decimos antes de seguir. Aceptamos tarjeta, Bizum o efectivo.
