Una mirilla es una pequeña lente que atraviesa la hoja de la puerta y permite ver desde dentro quién está al otro lado sin abrir. Se coloca a la altura de los ojos y por fuera solo se ve un pequeño cristal.
Las tradicionales son ópticas: un tubo con lentes que da una visión amplia del rellano. Cuanto mayor es el ángulo, más se ve, incluso a alguien que se pegue a un lado de la puerta. Muchas llevan una tapa por dentro para que desde fuera no se note si hay luz o movimiento en casa.
Las mirillas digitales, con cámara y pantalla, son otra cosa: esas no las instalamos. Un consejo sencillo: antes de abrir a alguien que no esperas, mira siempre por la mirilla, aunque la puerta tenga cadena o retenedor.