Lo primero, no lo fuerces ni tires a lo bruto: así es como se doblan las lamas y se sueltan los muelles, y una avería pequeña se convierte en grande.
Comprueba esto antes de nada:
- Que la cerradura está abierta del todo y los pestillos han salido del suelo o de la guía.
- Que no hay nada metido en las guías, como arena, una piedra o un candado olvidado.
- Que el cierre no ha bajado torcido, con una lama fuera de su sitio.
Si todo eso está bien y sigue pesando o no sube, lo normal es que el muelle del eje haya perdido fuerza o que una guía esté deformada. Eso ya es trabajo de cerrajero.
Mándanos un vídeo corto por WhatsApp subiendo el cierre y te decimos qué pasa. Si es un cierre con motor y el fallo está en el motor, eso no lo tocamos. Tienes más en reparación de cierres metálicos.