Hay señales que lo delatan: arañazos o marcas alrededor del bombín, una llave que de repente entra o gira peor, el escudo movido o piezas que antes estaban firmes y ahora bailan.
Mira con calma:
- La entrada del bombín, por si tiene rayas nuevas o restos metálicos.
- El frente de la cerradura y el marco, por si hay marcas de palanca.
- Si la llave entra hasta el fondo y gira como siempre.
- En una persiana, si la lama de abajo está doblada o las guías tienen golpes.
Algunas técnicas, como el bumping, apenas dejan marca visible por fuera. Si sospechas, aunque no veas nada claro, lo mejor es que lo revise un cerrajero desmontando el bombín: en el interior suelen verse huellas que por fuera no se notan.
Si confirmamos la manipulación, te lo dejamos por escrito. Lo explicamos en informe de cerradura forzada.