Una llave codificada es aquella cuyos cortes responden a un código numérico, de modo que, con ese código y las herramientas adecuadas, se puede fabricar sin tener la llave original delante. El código suele ir grabado en la llave, en la tarjeta o en el embalaje del bombín.
Es útil para el fabricante y para el dueño, porque permite reponer llaves de forma ordenada. Pero también tiene su lado delicado: si el código está grabado en la llave y alguien le hace una foto, ya tiene parte del camino hecho.
Consejo práctico: no dejes las llaves a la vista en sitios públicos ni publiques fotos donde se vean de cerca. Los bombines de seguridad con tarjeta de propiedad añaden un control extra.