Porque antes de abrir una puerta hay que comprobar que quien lo pide tiene derecho a entrar. Es lo que impide que un desconocido abra tu casa solo con decir que vive allí.
Puede parecer una molestia cuando estás en la calle, en pijama, y solo quieres entrar. Pero piensa en el otro lado: si cualquiera pudiera pedir que le abrieran una puerta sin acreditar nada, también podrían abrir la tuya.
Cómo se acredita depende del caso, y te lo explicamos al llamar. Lo normal es que haya una forma de hacerlo aunque no lleves nada encima.
Si alguien no puede o no quiere acreditar su derecho a entrar, no abrimos, también de noche y aunque parezca urgente.
Lo explicamos en apertura de puertas.