Abrir una puerta es entrar en la casa de alguien. Por eso, antes de abrir, comprobamos que quien lo pide tiene derecho a entrar. Cómo se acredita te lo explicamos al llamar, porque depende de cada caso.
En este grupo respondemos por qué lo hacemos, qué pasa si los papeles se han quedado dentro y qué ocurre en situaciones delicadas: la vivienda de un familiar fallecido, una casa comprada en subasta, un lanzamiento judicial, un inquilino o una pareja que ya no vive allí.
No damos consejos jurídicos. Te contamos cómo trabajamos y, cuando el asunto es legal, te recomendamos que lo consultes con un abogado o con quien lleve tu caso. Si lo que necesitas es una apertura de puertas, atendemos las 24 horas.