El rotor es la pieza cilíndrica del interior del bombín en la que entra la llave y que gira cuando la llave es la correcta. Va alojado dentro del estátor, el cuerpo fijo, y al girar mueve la leva que acciona la cerradura.
Entre rotor y estátor hay unos taladros alineados donde van los pines. Con la llave correcta, la separación entre cada pareja de pines queda justo en la línea de corte, el borde del rotor, y este puede girar. Con una llave equivocada, algún pin cruza esa línea y bloquea el giro.
Las averías habituales son la suciedad, el polvo o el salitre que frenan el giro, el desgaste por años de uso o un trozo de llave rota atascado dentro. Si la llave entra pero cuesta girar, no la fuerces, que así es como acaban rompiéndose.
Si tu bombín empieza a ir duro, mándanos una foto. A veces basta una limpieza y otras toca el cambio de bombín; si ya se ha partido la llave, mira la extracción de llaves rotas.