Cada aseguradora pide lo suyo, así que lo primero es preguntarle a la tuya. Lo habitual es que haga falta la denuncia, fotos de los daños y la factura de la reparación.
Ahí entra el informe del cerrajero. Revisamos la cerradura y te dejamos por escrito:
- Qué cerradura y qué bombín había.
- Cómo se forzó, con fotos de las marcas y de las piezas.
- Qué daños ha sufrido la puerta o el cierre.
- Qué hemos hecho para dejarlo cerrado y qué falta.
Ese documento acompaña a la denuncia y al parte, y ayuda a que quien tramita el siniestro entienda qué pasó.
Un consejo: no tires la cerradura ni el bombín forzados hasta que el seguro diga que no los necesita. Pueden querer verlos. Lo explicamos en informe de cerradura forzada.